La Investigación como Praxis Vital

Desde la Ecopsicosofía
La investigación, bajo el paradigma de la Ecopsicosofía, deja de ser un ejercicio meramente académico o técnico para convertirse en una metamorfosis profunda del pensamiento. En un contexto de colapso de las certezas tradicionales y crisis sociocultural, esta perspectiva propone que investigar es un acto ético y ontológico que busca reconciliar al ser humano con su entorno y su propia esencia consciente.
Un Cambio de Paradigma La investigación Ecopsicosofía rompe con la visión del investigador como un observador neutral y externo. Autorreferencia: El conocimiento que se produce incluye y modifica al investigador, quien deja de ser un descifrador para convertirse en un co-creador de la realidad. Incertidumbre Constitutiva: La investigación asume la incertidumbre no como un error, sino como una condición inherente a la vida y a la auto-organización de los sistemas. Visión Transdisciplinar: Se exige una mirada global y sistemática que conecte disciplinas, superando la fragmentación del saber que ha caracterizado a la ciencia moderna.
El “Bucle de Empatía” como Metodología El corazón metodológico de la investigación desde esta óptica es el Bucle de Empatía, un proceso recursivo que une el rigor científico con la sabiduría vital (Sophia). Este bucle opera en dos direcciones fundamentales:
- De la Vida a la Ciencia (Intención Ética): El “mundo de la vida” (Lebenswelt) define qué problemas son vitalmente relevantes, como la pérdida de biodiversidad o el impacto emocional de la tecnología. La investigación nace arraigada en la necesidad de la vida, no en un laboratorio aséptico.
- De la Ciencia a la Vida (Responsabilidad Práctica): El conocimiento científico, estructurado por la lógica sistémica, revela las consecuencias a largo plazo de nuestros actos, transformando la ignorancia en responsabilidad planetaria.

Ecopsicosofia y empatía investigativa
La relación entre la Ecopsicosofía y la empatía investigativa propone un cambio radical en la forma de producir conocimiento, transitando de una ciencia fría y aislada a una investigación comprometida con la vida. Esta unión se operacionaliza a través de lo que se denomina el Bucle de Empatía, un mecanismo de retroalimentación recursiva que busca la coherencia entre el pensar, el sentir y el actuar.
1. El Fundamento: La Ecopsicosofía como Ética del Investigador La Ecopsicosofía aporta el marco axiológico (de valores) necesario para que la investigación no sea destructiva.
- Reconocimiento de la Interdependencia: El investigador entiende que su bienestar y el de su objeto de estudio son inseparables del bienestar del ecosistema (Oikos).
- Humanización de la Ciencia: Se integra la esencia consciente (Psychē) y la sabiduría (Sophia) al proceso científico, reconociendo que el conocimiento debe nacer del asombro y el cuidado, no solo de la técnica.
- Superación del Antropocentrismo: La investigación deja de ver a la naturaleza como un recurso ilimitado para verla como la “Casa Común”.
De la Vida a la Ciencia (Intención Ética)
- La investigación no comienza en un laboratorio vacío, sino en el contexto emocional y complejo de las comunidades.
- La ética del cuidado define qué problemas son realmente relevantes (por ejemplo, cómo afecta la contaminación a los saberes ancestrales de un pueblo).
- Esto asegura que el conocimiento científico esté “arraigado” en las necesidades reales del planeta.
- El conocimiento científico revela las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones cotidianas.
- Utiliza modelos de se interesan por entender cómo una acción local impacta globalmente (principio hologramático).
- Transforma el dato abstracto en una herramienta concreta para la regeneración del entorno y el cuidado de sí mismo.
